Un centro en el que predomina el modelo disciplinar se basa
en la autoridad de una o varias personas, que dejan de tener autoridad en
cuanto salen por la puerta del aula. En él las normas son verticales y la
solución que se ofrece a los conflictos son las sanciones, expulsiones, etc.
Este modelo aporta muchas expulsiones de las aulas, un
sistema de sanciones que no queda claro a nadie, alumnado que considera el
centro como una cárcel y un lugar donde no tienen participación alguna.
Los inconvenientes del modelo disciplinar radican en que no
se ven los problemas reales y no se tratan desde la raíz y hay una tremenda
dispersión de responsabilidad.
Podríamos empezar a hacer camino si se tiene como objetivo
la integración de la comunidad, una comunidad en la que se consensuen las
normas mediante el diálogo, donde la participación del alumnado se ligue a su
aprendizaje.
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